retrasa vetos y busca negociar con los gobernadores

La decisión apunta a recomponer el vínculo con aliados que se alejaron en las últimas semanas, entre ellos bloques del PRO, la UCR y varios mandatarios provinciales que enviaron señales claras de distanciamiento. Con este panorama, el Ejecutivo planea aprovechar al máximo el tiempo institucional que aún tiene a favor.

Según los plazos legales, el presidente cuenta con 10 días hábiles para vetar una ley desde que es notificado formalmente por el Congreso. Ese reloj aún no comenzó a correr: el Senado no giró a Diputados los proyectos impulsados por los gobernadores ni comunicó oficialmente al Poder Ejecutivo la aprobación del paquete previsional ni la emergencia en discapacidad.

El miércoles sería la fecha clave: si se realiza el giro ese día, Milei tendría tiempo hasta el 30 de julio para tomar una decisión. Mientras tanto, se apuesta a bajar la tensión, frenar el trámite parlamentario y ganar aire para negociar.

Una pausa estratégica

En paralelo, las iniciativas impulsadas por los gobernadores -como la redistribución automática de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y la coparticipación del impuesto a los combustibles- ya obtuvieron media sanción en el Senado, pero tampoco fueron giradas a Diputados.

La estrategia es clara: dilatar los tiempos para evitar un choque frontal, mientras se recuperan canales de diálogo. Y el receso invernal será el gran aliado de esta pausa: entre el 21 de julio y el 1° de agosto, el Congreso quedará prácticamente inactivo.

El mensaje fue recibido por los actores involucrados. Así, el Gobierno prepara un gesto político el próximo jueves, en el marco de la exposición anual de la Sociedad Rural Argentina, con la presencia de gobernadores, ministros y referentes de distintos sectores.

Allí confluirán Guillermo Francos, jefe de Gabinete y articulador con las provincias; Eduardo “Lule” Menem, operador político de confianza de Karina Milei; y el asesor presidencial Santiago Caputo, quien viene reclamando un giro más pragmático. Pese a sus diferencias internas, todos coinciden en que una nueva derrota parlamentaria sería letal.

¿Y la oposición?

Mientras tanto, el kirchnerismo y otras fuerzas opositoras intentarán forzar el tratamiento de los proyectos pendientes, aunque admiten que la semana será compleja. Las comisiones importantes están bajo control oficialista, y no hay intención de habilitar el debate antes del receso.

En Diputados, la oposición ya evalúa presentar un emplazamiento para activar el tratamiento en comisión, aunque las chances son limitadas si no logran recomponer mayorías. “Esta semana es imposible, puede que lo intentemos la siguiente”, confió una fuente legislativa.

Los números detrás del veto

La votación del aumento jubilatorio en Diputados fue contundente: 142 votos a favor, 67 en contra, 19 abstenciones y 29 ausentes. La emergencia en discapacidad obtuvo aún más respaldo: 148 votos positivos. La clave, si Milei decide vetarlas, estará en los ausentes y abstencionistas: allí se cuentan macristas y radicales, que podrían inclinar la balanza.

Para sostener un eventual veto, el Presidente necesita reconstruir su bloque de “87 héroes”. Hoy, le faltan cerca de 20 legisladores. En esa cuenta fina, cada gesto, cada llamada y cada acuerdo territorial cuenta.



Fuente: www.lavozdejujuy.com

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